Mitos y realidades de la lactancia materna

0
327
Young tender nude mother breastfeeding hugging her newborn baby sitting in bed at morning. Copy space.

Alrededor de la lactancia materna existen muchos mitos que nada tienen que ver con la realidad, y muchas veces confunden o desalientan a las mamás que quieren amamantar.

En entrevista:

Con el objetivo de disipar los nervios que pueden tener las madres primerizas, para que puedan conocer que tan certeros son algunos mitos que engloban la lactancia materna.

Conversamos con la matrona, consultora internacional de lactancia materna, Lorena Sauré de @lactanciaymas, para quitarle la máscaras a muchos mitos que han aparecido de generación en generación,y que limitan a la madre en su proceso de lactancia.

Capacidad para amamantar.

Para Lorena, la lactancia está llena de mitos fundamentalmente en relación a la capacidad de amamantar. Debemos tener claro que todas las mujeres tenemos la capacidad para hacerlo; si bien existe un porcentaje que no ha podido dar pecho en un 100% es porque existe algún problema en la glándula o sistema endocrino que no les permite producir leche. Debemos tener en cuenta que este porcentaje tiende a ser bajísimo. La mayoría de los problemas se da por falta de información, y por la forma en que intervienen los partos de hoy, afectando de alguna manera el proceso neuro-hormonal que está detrás de la lactancia.

“Es importante saber que los mitos se instauran, toman fuerza y nacen, porque las mamás se ven si el suficiente apoyo”.

Entonces cuando por ejemplo les dicen: “La leche que estás produciendo es de mala calidad”  – y a su vez la madre está notando que su niño no sube de peso, es lógico que piensen que lo que les dicen es verdad, y que realmente tienen la mala suerte de producir la leche de mala calidad, y eso no existe.

Mito1: el poder amamantar está en la genética que va de generación en generación.

Falso. Se han dado casos donde, de inmediato la madre descarta el amamantar porque su mamá, su abuela, su tía no amamantó. Uniendo el pensamiento de que genéticamente no iba tener la capacidad de hacerlo, sin siquiera intentarlo.

Lo que se transmite de generación en generación es la experiencia de una madre a una hija, o de una abuela a una nieta.

Las posibilidades son gigantescas, nosotras tenemos unas glándulas que reaccionan frente a las hormonas. Es como poner en duda la capacidad de digerir, o de absorber nutrientes.

Nuestra glándula tiene la capacidad de producir leche, solo deben apoya y bien informar a las madres, respecto a qué medidas tomar, derribando a su vez esos mitos que le quitan seguridad y confianza al momento de decidir amamantar.

La lactancia es 80% la mujer, 10% conocimiento y 10% práctica.

Cuando una mujer ha tenido a su primer hijo, es normal que todo sea paso a paso, de una forma espontánea, ensayo y error. El niño nace con todas las capacidades para buscar el pecho de la madre y para acoplarse a él, la madre debe aprender, esto se logra recibiendo el apoyo de alguien que tenga buena experiencia, que sea de preferencia profesional y que esté actualizado en lactancia.

Las mujeres que están en etapa de lactancia, se encuentran vulnerables por el cambio neurológico que se produce para prepararla para el cuidado y atención que debe dar al niño. Por ello suele estar muy permeable a las opiniones y consejos.

Mito 2: toma mucho líquido para que produzcas más leche.

Falso. La producción de leche está dada inicialmente por un tema hormonal, cuando recién se produce el parto. Pero ya pasado los días todo se basa en la demanda; es decir, en la cantidad de veces que tenemos que dar el pecho al día, la frecuencia y el nivel de vaciamiento del pecho. Eso es lo que realmente comanda la producción,  no los alimentos.

Hay alimentos que tienen esta fama de ser galactogogos, esto significa que son como suplementos o tienen la capacidad de aumentar la cantidad de prolactina (entendiendo que la prolactina es la hormona que produce la leche). Pero resulta que no tenemos que tener niveles de prolactina ideales.

Los niveles de prolactina en una mujer lactante son individuales, podemos medir – comenta Lorena – “a diferentes mujeres lactantes y sus niveles serán distintos, teniendo todas lactancia exitosa”. Puedes elevar la prolactina, pero si no tienes un buen acople,  limitarás la cantidad de veces que das el pecho, entonces los galactogogos no servirán de mucho.

Los galactogogos se recomiendan, cuando por ejemplo los bebés quedan hospitalizados y las mamás están separadas de él o si intentan una relactación, porque el bebé tomaba suplementos y ahora quieren iniciar la lactancia materna inclusiva.

No existen estudios que avalen el hecho de tomar cantidades de agua con avena, y que esto me permita producir más leche.

Mito 3: El tamaño de los senos, muestran la cantidad de leche que producirás.

Falso. La lactancia es individual, la leche que produce una madre tiene la cantidad y calidad perfecta para ese hijo. Es sabido que nuestro organismo es asimétrico, podemos tener un pecho diferente al otro – en tamaño o en cantidad de glándula- pero esto no significa que afectará la capacidad de producción de leche.

La gran mayoría del tejido mamario está construido por glándulas y grasa, por eso no podemos saber cuánta glándula hay. La capacidad que tiene esa madre, es exactamente la misma que tienen todas las mujeres.

No hay que pensar que porque tengo un pecho más chico o más grande, la capacidad de alimento es mayor o menor.

En las cirugías de aumento mamario, donde hay implantes, deben siempre tener en cuenta que el implante puede – por la manipulación – producir obstrucciones, por maltratar, o cortarse algún tejido que afecte los conductos de las mamas, afectando la salida de la leche. Esto es importante mencionarlo al cirujano.

En las cirugías de reducción de mamas, el cirujano saca tejido mamario, y el riesgo de afectar la lactancia tiende a ser mayor. Puede haber una hipogalactia  – es poca producción de leche – pero es muy individual, hay mujeres que han pasado por reducciones de mamas y no han presentado ningún problema en su proceso de lactancia materna exclusiva.

Mito 4: no pudiste amamantar porque tuviste una cesárea.

Falso. Partamos de que la cesárea es un parto muy intervenido, es una cirugía y como tal en los establecimientos hospitalarios donde se realizan, existen protocolos post operatorios. Lo que mantiene a la madre separada del bebé las primeras horas que son fundamentales y puede producirse algún problema de lactancia.

Está comprobado científicamente por estudios, que los niños que tienen acceso al pecho en el momento de nacer, sin intervención, y tienen un acople espontáneo durante las primeras horas – especialmente la primera hora post parto- tienen mucho problemas para acoplarse o alimentarse del pecho.

Incluso esos niños que son separados de su mamá – no necesariamente en cesárea- porque priorizan el examen físico, el peso, la medición antes de permitir que ese niño se encuentre con su madre, afectando de alguna manera las hormonas involucradas en la lactancia.

La cesárea no tiene nada que ver con la lactancia, tampoco la anestesia.

Tiene que ver el tiempo de separación, el tiempo precioso y sagrado que se pierde de estar juntos. De hecho se le llama la hora sagrada.

Mito 5: solo salió un poquito de leche a la primera, el niño quedo con hambre.

Falso. El bebé no quedará con hambre en su primera toma, ya que ese poquito de leche se le llama “calostro”, es la primera leche, y tiene como característica que es totalmente diferente en cuanto a la cantidad y consistencia. El recién nacido tiene una capacidad gástrica muy pequeña, que aumenta a medida que va creciendo, yendo en paralelo con la producción de leche de la madre.

Es sumamente importante que el bebé tome ese calostro, porque tiene muchas células que le ayudarán a su sistema inmunológico, también se le llama “primera vacuna”.

En la etapa calostral el pecho está blando, por lo que este momento de acople, sirve para que el niño active sus capacidades y reflejos, así como para la succión.

El calostro va a permitir la salida del meconio, que son las primeras deposiciones del recién nacido.

No es necesario darle un tipo de fórmula, porque las cantidades no son fisiológicas para el estómago, además de confundir y alterar el patrón de succión de los recién nacidos – que son sensibles a las experiencias que van dejando huellas cerebrales -.

Mito 6: No puedes amamantar después de los seis meses. Luego tu leche no aporta nada al bebé.

La leche materna nunca deja de ser un aporte nutricional, no es solo fluido vivo que fortalece sus defensas al sistema inmunológico, sino que también tiene beneficios psicoemocionales.

Muchas madres cortan la lactancia al año, porque dicen que la leche que sale es agua. Entendiendo que el niño ya está más activo – camina, corre- el aporte calórico que brinda al bebé es grande. Además del contacto con su madre, funciona como un momento de calma y seguridad, funciona como una fuente de contención sumamente importante, relacionándose con su salud mental – un tema extenso-.

Mito 7: debes hacerte un horario para amamantar, con ello no vas a mal acostumbrar al bebé.

Falso. Como nos explica Sauré – matrona y especialista en lactancia materna – la lactancia debe ser a libre demanda, eso significa que es cuando un niño quiera. Es la única fuente de alimentación para satisfacer el hambre, por lo que debemos estar disponibles, sobre todo a los primeros días de su nacimiento.

Importante: Aunque es a libre demanda, igual debes tener en cuenta que no deben pasar más de tres horas sin alimentarlo.

Mito 8: no generes estrés a la madre, que después no produce suficiente leche.

Cierto. El estrés produce una interferencia con la acción de la oxitocina – hormona encargada de la eyección de la leche – es una hormona sensible al estrés. Por lo que una madre sometida a una situación de disgusto o estrés, es probable tenga problemas con la salida de la leche, pero esto no quiere decir que no produzca, solo ocurre un momento la salida lenta de la leche, pero no se corta la producción.

Mito 9: se debe suspender la lactancia si estás sufriendo una mastitis.

Falso. Lo que menos deben hacer es cortar la lactancia, porque hay que lograr el vaciamiento del seno, el que la leche quede dentro aumenta la posibilidad de infección, aún con el tratamiento de antibióticos, es importante lograr que el flujo de leche no se detenga.

Mito 10: practicar algún deporte te perjudica a la hora de amamantar.

Falso. Aunque el practicar algún deporte produce un gasto calórico, también es de considerar lo sabio de la naturaleza humana, la cual va a priorizar las necesidades durante la lactancia, sin afectar la composición de la leche.

Toma en cuenta que el deporte debe de la  mano de una alimentación balanceada.

Mito 11: no puedes quedar embarazada mientras estés lactando.

No se fíen. La lactancia exclusiva protege, mientras el niño no reciba ningún alimento y líquidos mientras se está amamantando. Eso significa que vamos a tener un niño en el pecho muy seguido, durante el día y la noche, manteniendo un nivel de hormona que detendrá el proceso de ovulación. Cuando el niño comienza a ingerir otros líquidos a partir de los seis meses, cuando inicia la alimentación complementaria. La protección que puede tener la lactancia materna como método anticonceptivo baja inmediatamente.

Mito 12: debes lavar los pechos antes y después de amamantar.

Falso. Con una ducha es suficiente, incluso cuando se producen grietas en el pezón a causa del mal agarra, tampoco es necesario estar lavándolos más allá del aseo diario, lo que permitirá la regeneración celular y cicatrización de la piel, tampoco es bueno estar tapándolos, lo ideal es dejarlo al aire, sin usar ungüentos, ni cremas, ni infusiones.

Gracias a la matrona Lorena Sauré síguela en sus redes @lactanciaymas escucha la entrevista acá:

Comments

comments